Cada una ataca un dolor concreto de tu restaurante. Elige el que más margen te come y mira cómo funciona, qué ganas y qué resultados deja.
Toma pedidos en tu WhatsApp, hace upselling y cobra sin comisiones. Ventas en piloto automático.
Ver cómo funcionaUn agente de voz atiende el teléfono, agenda mesas y pide la reseña de Google al salir por la puerta.
Ver cómo funcionaPredice cuánto vas a vender, cuánto comprar y te avisa si un proveedor te sube el precio en el albarán.
Ver cómo funcionaAgrupa pedidos por zona, traza la ruta más rápida y avisa al cliente de cuándo llega su comida.
Ver cómo funcionaSustituye a las apps de delivery caras por un chat inteligente que toma pedidos directamente en el WhatsApp de tu restaurante. Ventas en piloto automático, sin comisiones intermedias.
El cliente entra por QR, anuncio o chat directo. Escanea un código QR en la mesa, llega desde Instagram o escribe: “Hola, quiero pedir una hamburguesa para llevar”.
La IA responde al instante, entrenada con tu carta. Conoce platos, alérgenos y precios, y contesta de forma natural y ultra rápida.
Guía el pedido y sube el ticket medio. “¿Clásica o de queso de cabra? ¿Punto de la carne? ¿Añadimos patatas por 2 € más?” — upselling educado en cada pedido.
Cobra y envía el ticket a cocina. Genera un enlace de pago (Stripe o Bizum) y, una vez pagado, el ticket sale directo por la impresora térmica de la cocina.
El dinero del pedido va directo a tu cuenta bancaria, no a la plataforma.
Es lo que tarda un cliente en completar su pedido por WhatsApp.
La IA ofrece extras en cada pedido, de forma agresiva pero educada.
Para restaurantes de ticket medio-alto que se llenan los fines de semana y pierden decenas de llamadas los viernes por la noche porque los camareros están sirviendo mesas.
Un agente de voz con IA atiende el teléfono. Con voz humana y súper natural (Vapi.ai o Bland.ai), y puede atender 10 llamadas a la vez.
Escucha y entiende al cliente. “Hola, quería una mesa para 4 personas mañana a las 9 de la noche”.
Consulta tu software de reservas en un segundo. “Mañana a las 21:00 estamos completos, pero tengo mesa a las 21:45 o a las 20:15. ¿Te encaja alguna?” — y agenda la reserva.
Post-servicio: caza la reseña de Google. Dos horas después de cenar, WhatsApp automático: “¿Del 1 al 5, cómo fue la experiencia?”. Si dice 5, le envía el enlace de Google Maps — vital para atraer turistas.
Hola, quería una mesa para 4 personas mañana a las 9 de la noche.
Mañana a las 21:00 estamos completos, pero tengo una mesa libre a las 21:45 o a las 20:15. ¿Te encaja alguna?
A las 21:45, perfecto.
Reserva confirmada: mañana, 4 personas, 21:45 a nombre de Laura. ¡Os esperamos! 🎉
Con la IA al teléfono, las 15 llamadas perdidas de la noche también se convierten en reservas.
Atendidas a la vez, sin colas ni tono de ocupado en plena hora punta.
Por llamadas perdidas: si no hay hueco, la IA ofrece la alternativa más cercana.
Encuesta automática post-cena: los 5/5 acaban en tu ficha de Google Maps.
En restauración, el dinero se va por el cubo de la basura: si compras de más, la comida se estropea; si compras de menos, te quedas sin platos el fin de semana. Y los precios de los proveedores cambian cada semana por la inflación.
La IA aprende de tu historial de ventas. Conectada a tu caja (POS), analiza qué días vendes más, qué platos triunfan y cómo afecta el clima: “si el sábado hace sol, +40% de ensaladas; si llueve, sube el delivery de ramen”.
Predicción semanal cada lunes. Informe automático al email o WhatsApp del dueño: “Previsión: 450 comensales. Compra ~40 kg de pollo, 15 kg de tomates…”.
Escáner de albaranes (OCR). El chef hace una foto al albarán y la envía a un WhatsApp interno. La IA extrae los precios de cada ingrediente y los registra en Excel/Airtable.
Alerta de inflación y márgenes. Si un proveedor sube el queso un 15% sin avisar, la IA lo detecta en la foto y te avisa al instante con el impacto en cada plato.
Es todo lo que necesita la IA para auditar un albarán, línea por línea.
Para detectar una subida de precio y calcular el impacto en tus platos.
Compras lo que vas a vender según historial y clima: nada a la basura.
Muchos restaurantes que se independizan de Glovo contratan repartidores propios, pero la gestión es un caos manual: el encargado mira direcciones, decide rutas a ojo, llama a los repartidores… y el cliente llama enfadado preguntando “¿dónde está mi comida?”.
Entrada de pedidos centralizada. Los pedidos para reparto (web o bot de WhatsApp) se recopilan automáticamente.
La IA agrupa y optimiza (clustering). Analiza las direcciones de los pedidos listos en los últimos 15 minutos, agrupa los de la misma zona y traza la ruta más rápida evitando atascos (API de Google Maps).
El repartidor recibe su ruta por WhatsApp. “Tu siguiente ruta de 3 pedidos: Calle Mayor 12 → Calle Prim 4 → Avenida Sol 89. [Abrir ruta optimizada en Google Maps]”.
El cliente va informado — adiós a las llamadas. “¡Tu pizza ya va en camino! Tu repartidor es Juan. Llegará en unos 12 minutos. ¡Buen provecho!”
La IA agrupa por zona los pedidos listos en los últimos 15 minutos.
Rutas trazadas evitando atascos con la API de Google Maps.
El cliente recibe seguimiento proactivo por WhatsApp.
En una llamada de 30 minutos revisamos tus pedidos, tus llamadas perdidas y tus albaranes, y te decimos qué automatización te devuelve más margen desde el primer mes. Sin compromiso.